MBAISMO: ARMONÍA ENTRE CULTURA Y GLOBALIZACIÓN
Como solución al ligero vicio de la Globalización, el Mbaísmo presenta el Relativismo Cultural, pues aportaría a la globalización, no solo la diversidad de la que ya cuenta, sino también armonía entre todas las circunstancias aparentemente opuestas, siempre bajo el paraguas de la Tolerancia a la diversidad, el Respeto a las condiciones no propias y la Aceptación de todas las manifestaciones culturales existentes.

La Identidad Cultural
RESUMEN
Preservar la Identidad Cultural local en pleno apogeo de la Globalización, por qué hacerlo y, sobre todo, cómo armonizarla con los influjos de la globalización vigente, este es el gran dilema que enfrenta y afronta el presente artículo. Y es que, por una parte, la naturaleza, por su diversidad de condiciones, surgen de ella unas igual de múltiples manifestaciones culturales, cada una, por la adaptación al entorno, con una cosmovisión y una variante de realidad interiorizadas. Y, por otra, el afán del ser humano por controlarlo todo y a todos a su alrededor, optando por la polarización, la cual difundiría por el mundo entero a través de la Globalización; la uniformidad del mundo y la aniquilación de toda manifestación cultural que no casase con los valores de egoísmo obsesivo, mercantilismo inmoral y la competencia asesina.
Como solución al ligero vicio de la Globalización, el Mbahaísmo presenta el Relativismo Cultural, pues aportaría a la globalización, no solo la diversidad de la que ya cuenta, sino también armonía entre todas las circunstancias aparentemente opuestas, siempre bajo el paraguas de la Tolerancia a la diversidad, el Respeto a las condiciones no propias y la Aceptación de todas las manifestaciones culturales existentes.
PALABRAS CLAVE: Identidad Cultural, Globalización, Relativismo Cultural, Mbahaismo.
Por: Mbaha ONAHA BINDANG

INTRODUCCIÓN
El poder, pureza y grandiosidad de la naturaleza se reflejan en su diversidad, la diversidad da cabida a la multiplicidad de condiciones y circunstancias en el entorno, de esta multiplicidad nacerían, por la adaptación al entorno, las distintas y muy variadas manifestaciones culturales existentes en todo el mundo. Las manifestaciones culturales surgidas de aquí, allá y acullá, tendrían cada una su forma específica de organización familiar, comunitaria y social, fruto de su cosmovisión y de la variante de verdad que habían interiorizado de entre tantas concepciones de la realidad existentes.
El humano, inconforme con su condición de ser limitado a cierto nivel de conocimiento, desarrollaría dentro de sí la nociva obsesión de, si no podía conocer con exactitud el origen del universo, la esencia de la naturaleza y el verdadero propósito del hombre sobre la tierra, inventárselo todo, propagarlo y tratar de que dure por siempre. La estrategia fue la polarización, diseminada por la globalización, una iniciativa que podría haber salvado al mundo y lo cierto es que todavía puede hacerlo, pues elimina las barreras y nos convierte en una aldea global donde las interacciones humanas tendrían que ser más intensas y reconfortantes. Sin embargo, de los dos conceptos que estabilizan al universo y todo cuanto en él se encuentra, la globalización solo cuenta con la diversidad, pero le falta la armonía y lo que es peor, se deja guiar por valores como el egoísmo obsesivo, el mercantilismo inmoral y la competencia asesina.
El artículo presenta la situación en la cual, a ambos lados del río de la modernidad se encuentran: por una orilla las identidades locales de las subculturas y por la otra, el afán de romper todas las barreras, de acabar con todas las diferencias socio-históricas, políticas, económicas, culturales y religiosas, convirtiendo al mundo en una mezcla homogénea exenta tanto de la diversidad imprescindible como de la armonía necesaria.
LAS IDENTIDADES LOCALES
Cultura, múltiples son las definiciones y acepciones asociadas a este concepto; pues varios especialistas se han dedicado a su estudio desde antropólogos, sociólogos, psicólogos y demás científicos sociales. Para el Mbaismo, cultura es la armónica adaptación del ser humano a la naturaleza y a sus designios, pues toda actitud contraproducente a esta armonía sería considerada no como antinatural, sino simplemente contracultura.
En términos Mbahaistas, la cultura es Inteligencia, Conocimiento, Religión y su máxima expresión es la Bondad Infinita o Iluminación. La cultura es inteligencia en la medida en que representa la capacidad de adaptación al entorno y a sus circunstancias, es conocimiento por sistematizar la información obtenida de la naturaleza y orientarla a la consecución del bienestar, es religión por ser la manera mediante la cual el ser humano entra en interacción directa con el Ser Supremo (Universo, Naturaleza, Motivación, Conciencia, Suflo de Vida…) y es, sobre todo, Bondad Infinita por su profundo respeto a la vida e integridad de todo ser viviente, desde la aparentemente insignificante hierba, la inicialmente asquerosa oruga, el muy libertino pájaro, el tremendamente feroz gato hasta el cuestionablemente más inteligente ser humano.
A todo ello, la Identidad Cultural es pues la manera específica de adaptación a la naturaleza por parte de un determinado grupo humano. Se ha de recalcar que, como en todas las manifestaciones culturales, existen algunas prácticas que suelen acabar resultando perniciosas, ya sea por intereses de dominación particulares o por el constante dinamismo que exige la adecuación a los nuevos tiempos y circunstancias de las prácticas humanas. Por tanto, ninguna cultura puede considerarse mala ni mucho menos inservible, pues todas y cada una de ellas posee una cosmovisión específica y tienen la principal función de contribuir a la diversidad mundial.
Para el Mbahaismo, la cultura es el alma de una sociedad, su principio vital y nunca ha de ser juzgada por una nimiedad concreta que albergase en su seno, pues trasciende a todas ellas, por tanto, la preservación de su integridad es un asunto capital y tendría que caer en el olvido toda práctica que no estuviese alineada a los conceptos de diversidad y armonización. Las subculturas han de preservar sus Identidades culturales locales porque son imprescindibles para crear diversidad cultural en el mundo y, de tantas identidades, la globalización ha de conseguir armonizarlas a través de la Tolerancia a la diversidad, el Respeto a las condiciones no propias y la Aceptación de todas las manifestaciones culturales existentes.
EL RELATIVISMO CULTURAL
Por muy paradójico que suene, la globalización podría ser perfectamente el héroe de toda esta historia, pero desgraciadamente ya viene viciada desde su concepción, lleva muy incrustado en sus genes el etnocentrismo arrollador con el que pretende uniformizar el mundo y aniquilar toda manifestación cultural que no case con los valores del egoísmo obsesivo, el mercantilismo inmoral y la competencia asesina.
Frente a la globalización, el Mbahaismo presenta al Relativismo Cultural como la actitud y el lenguaje de los iluminados; aquellos que han contemplado la Bondad Infinita y han logrado situarse un peldaño más por encima del etnocentrismo, la actitud y lenguaje de aquellos que no comprenden todavía el bien que le hizo, le hace y podría seguir haciendo el Relativismo Cultural a toda la humanidad.
Desde una visión completamente Mbahaista, el Relativismo Cultural es, por tanto, el antídoto de las discordias mundiales, el elixir, la piedra filosofal, la panacea, el santo grial, el paraíso… pues se fundamenta en los valores de la Tolerancia a la diversidad, el Respeto a las condiciones no propias y la Aceptación de todas las manifestaciones culturales existentes.
Por: Mbaha ONAHA BINDANG



