OPINIÓN

Opinión: Cuando se valore a gente como Mariano Nguema Esono Medja en mi país, las cosas cambiarán

En este rincón de África, en esta patria del petróleo y el cacao, abundan las frases bonitas que se repiten como pura paja o frases trilladas, eso me recuerda Caracas. “Más vale un pueblo culto que rico”, nos dicen. Una afirmación tan certera como ignorada. Porque si realmente creyéramos en ella, si verdaderamente la aplicáramos con honestidad, ¿por qué seguimos confiando las responsabilidades más importantes del país a personas sin formación, sin criterio, sin conciencia social?

‎Lo cierto es que en esta tierra privilegiada por los recursos, pero golpeada por la apatía, la ignorancia y la repetición infinita de errores, se castiga el mérito y se premia la conveniencia. Se aplaude al que obedece, no al que piensa. Se alza al que grita, no al que reflexiona. Mientras tanto, los que aún creemos en la dignidad del pensamiento y en la ética del conocimiento, seguimos escribiendo, aunque sea desde el cansancio, el hambre o el estrés.

‎Quizás por momentos no me vean activo. Quizás me calle. Pero no porque no tenga qué decir, sino porque la realidad a veces agota hasta las ganas de hablar. Sin embargo, algo me impulsa a escribir hoy: la certeza de que si yo no lo hago, quizás nadie lo hará. Porque muchos ya han tirado la toalla. Se han rendido ante los cuentos cotidianos, ante las mismas caras, las mismas voces, los mismos coches, las mismas melodías… la misma rutina que oxida la esperanza.

‎Y es aquí donde nace mi convicción: cuando en mi país se valore a gente como Mariano Nguema Esono Medja, las cosas cambiarán. No lo digo por amistad, ni por haber sido su alumno. Lo digo con plena conciencia de lo que representa una persona así: alguien con principios, humilde, sencillo, empático, con un espíritu humano e intelectual admirable. Un referente que dignifica la palabra «educación», que no se vende ni se acomoda, que piensa, actúa y siente con coherencia.

Lamentablemente, en nuestro país, figuras como Mariano suelen ser invisibles para quienes deciden, para quienes ostentan el poder sin el más mínimo compromiso con el futuro. Y así seguimos, atrapados en un discurso vacío, sin voluntad de cambio real.

‎La educación transforma. La cultura libera. El pensamiento crítico construye. Y cuando estos valores sean reconocidos y promovidos, cuando gente con la talla moral y académica de Mariano ocupe los espacios que merece, entonces sí… las cosas cambiarán. Porque el petróleo se acaba. El cacao se exporta. Pero el conocimiento y la ética, cuando se cultivan, perduran y hacen florecer a los pueblos.

‎Ojalá llegue pronto ese día. Y si no, seguiremos escribiendo. Porque, aunque muchos callen, todavía hay voces dispuestas a decir lo que otros prefieren ignorar.

‎Un abrazo a todos mis colegas del Sur Global, Voces del Nuevo Mundo, especialmente a Deisy Toussaint, de la República Dominicana, a Coralia Maradiaga, de Honduras, y a Michron Robinson de Barbados, mis colegas del país del petróleo y el cacao. Vosotros ya recibís mis abrazos todos los días.

‎Desde un rincón de África,
‎El Semi-Dios, único de su especie, que no mendiga pan.

Publicaciones relacionadas

Un comentario

Deja un comentario

Botón volver arriba

Descubre más desde ochiranoticias

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo