OPINIÓN

  • La realidad de algunos Centros Privados de Guinea Ecuatorial: ¿Centros Educativos o Pequeñas Empresas?

    La educación es, en teoría, el pilar sobre el que se debe construir el desarrollo de cualquier nación. Es el proceso que debería permitir a los individuos acceder a los conocimientos, habilidades y valores necesarios para participar activamente en la sociedad, mejorar su calidad de vida y contribuir al bienestar económico y social de la nación. Sin embargo, en Guinea Ecuatorial, esta premisa fundamental se está viendo sistemáticamente violada. Lo que antes se entendía como un derecho, una herramienta de liberación y progreso, se ha convertido en un negocio lucrativo donde lo único que importa es la rentabilidad económica, a costa del futuro de los niños y jóvenes de este país, ésto se puede reflejar en varios centros privados.

    Hoy en día, la educación en Guinea Ecuatorial está siendo prostituida por intereses puramente mercantiles en gran parte de los centros privados. Y lo peor de todo es que lo estamos permitiendo. Mientras el gobierno alardea de sus estrategias para el desarrollo, la realidad en las aulas es alarmante. El sector educativo privado ha crecido desmesuradamente, pero no en calidad, sino en cantidad de dinero que circula en un sistema que ha dejado de ver a los estudiantes como ciudadanos a formar y ha comenzado a verlos como clientes que compran un servicio. El sistema educativo no solo ha perdido su norte, sino que ha sido secuestrado por un modelo que antepone el dinero a la educación, lo que está condenando a una generación entera a la mediocridad, a la falta de oportunidades y a un futuro plagado de frustración.

    La educación, transformada en negocio

    Es una vergüenza que el sector educativo, en lugar de ser el motor que impulse a los jóvenes a soñar con un futuro mejor, se haya convertido en un mercado donde lo único que importa es el dinero. Los centros educativos privados, en su mayoría, están más interesados en llenar las aulas con matrículas que en impartir una educación de calidad. En muchos de estos centros, los padres de familia se convierten en “clientes” que, al pagar una matrícula, se sienten con derecho a exigir un trato preferencial para sus hijos, incluso si ello implica burlarse de las normas y dejar de lado el verdadero propósito educativo. El «modelo comercial» ha ganado terreno, y ahora algunos Centros Privados se han transformado en empresas, donde el objetivo ya no es formar ciudadanos responsables, sino generar beneficios rápidos.

    Lo más grave de esta situación es que no solo los dueños de los centros se ven beneficiados, sino que también algunos inspectores del Ministerio de Educación parecen estar más preocupados por los «sobres» que les entregan los fundadores de los centros durante las inspecciones, que por asegurarse de que se imparta una educación real, seria y transformadora. ¿De qué sirve que el gobierno se llene la boca hablando de desarrollo si no se toman medidas reales para garantizar una educación de calidad? El sector educativo privado, en su mayoría, opera en total impunidad, sin que nadie se atreva a intervenir para frenar esta cadena de injusticias.

    Los efectos devastadores de priorizar el dinero sobre la educación

    Cuando los intereses económicos se anteponen a la educación, los efectos son devastadores. No solo estamos condenando a los estudiantes a una educación de segunda clase, sino que estamos perpetuando la desigualdad social y destruyendo el futuro de nuestra sociedad. La educación ya no es vista como un derecho fundamental, sino como un lujo que solo está al alcance de quienes tienen dinero. ¿Qué pasa con los que no pueden pagar esas costosas matrículas? ¿Qué ocurre con los estudiantes que no tienen los recursos para acceder a una educación de calidad? Quedan marginados, sin oportunidades reales de avanzar en la vida, condenados a una existencia limitada por la falta de educación.

    Al poner el dinero antes que el aprendizaje, estamos preparando a una generación de jóvenes que no sabrán lo que significa el esfuerzo, el compromiso ni el trabajo en equipo. Estamos criando futuros profesionales que verán el conocimiento como una simple mercancía, algo que se compra, no algo que se conquista a través del esfuerzo y la dedicación. Y lo peor de todo es que el sistema educativo se convierte en cómplice de esta desgracia, porque en lugar de cuestionar, de formar, de enseñar a pensar críticamente, se limita a alimentar una industria educativa que explota las esperanzas de los estudiantes y sus familias.

    Un sistema educativo podrido hasta la médula

    Lo que estamos viendo en Guinea Ecuatorial actualmente es una educación absurda en la mayoría de los centros privados. Los estudiantes se convierten en simples números en un balance financiero, los docentes en esclavos de un sistema que les paga miseria y les obliga a bajar la cabeza ante cualquier exigencia de los “clientes”. Los inspectores, que deberían velar por la calidad educativa, están más preocupados por los sobres que por los derechos de los estudiantes y docentes. Y los dueños de los centros privados ven a los alumnos como simples herramientas para llenar sus bolsillos.

    ¿Qué nos está quedando?

    Una generación que no sabe lo que es una educación integral, que no entiende el valor del esfuerzo, que está aprendiendo que lo único que cuenta es tener dinero para pagar. En lugar de enseñar a nuestros jóvenes a pensar, a cuestionar, a soñar con un futuro mejor, estamos enseñándoles a conformarse con lo que tienen y a aceptar que el dinero lo compra todo, incluso su derecho a aprender.

    Es hora de un cambio radical

    Es imperativo que las autoridades tomen cartas en el asunto y frenen esta prostitución de la educación. No podemos seguir permitiendo que el futuro de nuestros hijos sea vendido al mejor postor. La educación debe ser vista como lo que realmente es: un derecho y no un negocio. El Ministerio de Educación debe ser serio y tomar las medidas necesarias para garantizar que cada centro educativo, sea público o privado, cumpla con las normas de calidad. Las inspecciones deben ser reales y no meras formalidades para ganar favores. Y los dueños de los centros privados deben entender que están manejando vidas, no simples cifras en una hoja de balance.

    Es hora de devolverle a la educación su dignidad, su objetivo real, su propósito humanista. La educación no es un lujo, no es un privilegio para unos pocos, es un derecho fundamental de todos los ciudadanos, independientemente de su situación económica. Si seguimos priorizando el dinero sobre la educación, si seguimos dejando que el sistema educativo se degrade por intereses mezquinos, estaremos condenando a futuras generaciones a vivir en la ignorancia, a ser manipulados por un sistema que los despoja de sus derechos y los convierte en simples consumidores.

    La educación es demasiado importante como para seguir permitiendo que sea tratada como un negocio. Es hora de tomar decisiones drásticas, antes de que sea demasiado tarde. Quien tenga oído, oiga.

     

     

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  • MBAHAISMO: ARMONÍA ENTRE LOS CONTRARIOS

    RESUMEN

    El presente artículo supone una apuesta muy atrevida a favor de la armonización de la diversidad existente en el universo, en la naturaleza y en las realidades sociales humanas. Presenta una visión para nada insólita pero que, desde luego, bastante menospreciada.

    La idea de la armonización de los elementos, sustancias y circunstancias considerados previamente como opuestos es una propuesta filosófica que se concreta en el Mbahaismo, dando a entender que, la línea que separa la fantasía y la realidad, la verdad y la mentira, lo bello y lo feo, si es que existe, en lo objetivo, es bastante fina o simple y sencillamente inexistente.

    Para el Mbahaismo, hay parte de realidad en la ficción, una ligera mentira en aquello que creemos verdad, una gran proporción de lo pagano en lo divino y, por supuesto, también hay magia en nuestras realidades cotidianas pero que siempre consideramos como muy poco trascendentales. La respuesta es, por tanto, la Tolerancia a la diversidad, el Respeto a las condiciones no propias y la Aceptación de todas las manifestaciones existentes.

    PALABRAS CLAVE
    Diversidad, Polarización, Armonización, Mbahaismo

    Autor: Mbaha Onaha Bindang

    INTRODUCCIÓN

    En lo objetivo nada, nada o solo muy poco es cuanto sabemos con suma certeza del cosmos, la naturaleza y de nuestra existencia. Por tanto, todo, casi todo cuanto no sabíamos ni sabemos, pero necesitábamos, tendríamos que inventárnoslo, propagarlo y tratar de consolidarlo por siempre.


    A todo ello, el ser humano ya venía caracterizándose por aquello que se creía una insignificante y caprichosa curiosidad por las causas primeras de las cosas, una actitud que, a veces, le difiere del resto de animales de su misma especie.

    La curiosidad que antes llegó a considerarse fútil se fue incrementando a dimensiones de querer conocer su propio origen, naturaleza y su destino en el mundo. Al ser humano le habría bastado hacerse estas preguntas, pero no era suficiente, pues quería saber más, ir más rápido, más profundo, más lejos, más alto, más y más y más hasta que todo aquello acabó mutando en una necesidad obsesiva de controlarlo todo.


    En su ardua labor por controlar su entorno, así como a todos cuantos estaban a su alrededor, fruto de la inseguridad por no conocer de manera real cuáles eran su origen, naturaleza y propósito en el mundo, el ser humano se armaría de herramientas y de entre ellas la polarización, pues reduciendo su entorno que es inmensurable a tan solo esto o aquello, el control absoluto estaba garantizado.

    La sublime herramienta de la polarización era perfecta por su capacidad de reducción, el humano se obsesionó en categorizarlo todo en polos opuestos: bueno, malo; justo, injusto; realidad, fantasía; verdad, mentira… dejando fuera del discurso todo aquello considerado como moderado e intermedio y que no correspondiese a los dos polos preestablecidos.


    En este nuevo mundo creado a partir de la polarización, solo se podía ser desarrollado o subdesarrollado, blanco o negro y había que escoger bando.

    En respuesta a esta polarización del universo, la naturaleza y las realidades sociales impuesta por el ser humano, a lo largo del artículo se presenta una visión no opuesta, sino diferente y armónica; el Mbahaismo y también se acaba explicando el alcance y las aplicaciones prácticas de tal propuesta filosófica.


    ¿QUÉ ES EL MBAHAISMO?


    Diversidad y armonía son los dos conceptos que explican no solo el origen, sino también la existencia, estabilidad y continuidad del universo, la naturaleza y del ser humano.


    El primero describe la composición y esencia de cada una de estas realidades, pues, por la multiplicidad de condiciones que albergan en su seno, estas dan lugar a unas igual de diversas realidades. El universo con sus miles de millones y billones de astros rondando, la naturaleza con sus millones y millones de especies vivas e inertes y el ser humano con su conjunto de sistemas y cada uno con una función específica.


    En un punto intermedio, cierto es que el surtido que nos presentan el universo, la naturaleza y el cuerpo humano es bastante variado y fascinante, pero la diversidad no lo es todo, habría que existir otro factor que permita que esta diversidad sea una ventaja y no una maldición.

    Claro está que los elementos que componen el universo, la naturaleza y el cuerpo humano no siempre son concordantes, pues de tanta pluralidad, seguro existirían elementos y/o sustancias aparentemente opuestos entre sí y habría que encontrar un remedio para tanta pluralidad de condiciones.


    El segundo concepto supone la clave para la estabilización y posterior continuidad del universo, la naturaleza y el cuerpo humano a pesar de la amalgama de condiciones que podrían fácilmente entorpecer todo el proceso. La armonización de los distintos elementos y sustancias es la respuesta que explica y da sentido a la existencia, estabilidad y continuidad del universo, la naturaleza y del ser humano.


    El Mbaahaismo como propuesta filosófica se fundamenta en esta realidad, en la idea de la armonización de todo cuanto se considera opuesto, dando lugar a una realidad totalmente nueva y cuyos valores sean: la Tolerancia a la diversidad, el Respeto a las condiciones no propias y la Aceptación de todas las manifestaciones existentes.

    ALCANCE Y APLICACIONES PRÁCTICAS


    El Mbahaismo es una filosofía y como tal no se limita en las realidades humanas, pues al margen de las impresiones, sensaciones, ideas, pensamientos sentimientos, cosmovisiones asociados al humano, se extiende también a la naturaleza, su composición, sus pautas hasta llegar a las leyes supremas que dictamina el universo.


    Es fácil identificar cómo la armonía de los contrarios se hace patente en nuestras vidas y quehaceres cotidianos para, de esa manera, ser capaces de entender y apreciar cómo es que da origen, existencia y continuidad al universo y a todo cuanto en él se encuentra. La misma concepción de la mayoría de los seres vivos incluido el hombre representa de por sí una realidad bastante ilustrativa, pues supone una armónica síntesis entre las células de los sexos opuestos, dando lugar a un ser independiente, único y maravilloso.


    En la otra orilla podemos destacar la polarización del mundo por parte del ser humano, una actitud que deriva de, primero, la impotencia por no poder controlar su propio destino y, segundo, la falta de Tolerancia, Respeto y Aceptación a las circunstancias no propias.

    Por tanto, de esta polarización improvisada e impuesta, hemos de ser capaces de detectar lo sublime en lo simple, lo esotérico en lo vulgar y, por supuesto, la proporción de conocimiento que hay en admitir la ignorancia; pues aquello cambiaría nuestra cosmovisión, nuestra realidad hasta nuestro futuro. Hemos de buscar la armonía entre los polos que parecen de primeras opuestos, guiados siempre por la TOLERANCIA, el RESPETO y la ACEPTACIÓN de todas las circunstancias existentes.

    Autor: Mbaha Onaha Bindang

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