Marko Ivan Rupnik habría invitado a monjas a un trío para «replicar la Santísima Trinidad»
El jesuita, según el denunciante, para mantener relaciones sexuales con las mujeres, utilizaba el control psicoespiritual también para ver películas porno con las monjas, para después replicar la santísima trinidad a través de un trío.

Marko Ivan Rupnik, sacerdote del tronco de los jesuitas, ha sido acusado de haber cometido “abuso espiritual” al utilizar sus conocimientos de psicoespitualidad para lograr que las monjas mantengan relaciones sexuales y ver películas pornográficas con él. Además es denunciado por emular la “santísima trinidad”, al invitar a dos monjas de su comunidad a “hacer un trío”.
Es un cura cercano al Papa Francisco, que hasta estos días se mantiene en silencio sobre las acusaciones. Marko Ivan Rupnik es acusado de haber abusado y violado de 20 mujeres cuando ejercía de director de espiritualidad en Eslovenia en los años ochenta. La ex monja de 58 años que ha presentado esas denuncias, cuenta que presentó si fruto algunos las acusaciones a las superioridades pero su voz era ignorada las veces que lo intentaba. Hasta llegar a firmar su separación con la iglesia católica.
La denunciante ha causado unas revueltas dentro de la iglesia católica al desvelar estas prácticas del jesuita con las monjas. Según sus explicaciones en una entrevista en el diario de investigación de Italia, Domani, «el padre Marko comenzó a meterse lenta y dulcemente en mi mundo psicológico y espiritual, explotando mis incertidumbres y fragilidad, y usando mi relación con Dios para empujarme a tener experiencias sexuales con él». Asegura la mujer que el acusado utiliza su relación con Dios como arma para conseguir presas y conseguir su objetivo, cual es mantener relaciones sexuales con las mujeres.
Las acusaciones salen a la luz, después de que Rupnik fuera excomulgado tras usar el confesionario para absolver a una mujer con la que había tenido relaciones.
La monja estuvo en la misma comunidad religiosa con Marko Ivan, el convento esloveno, entre 1987 y 1994, donde ocurrieron los hechos. Para ocultar y silenciar el hecho incitar mediante prácticas de la psicoespitualidad a la monja y a una compañera a «replicar la relación tripartita entre Dios, Jesús y el Espíritu Santo», el sacerdote se valio de las amenazas y la intimidación.
La mujer presentó su primera denuncia de estos actos en 1994 en Eslovenia ante los jesuitas superiores al acusado y fue ignorada totalmente. Esta corriente eclesiástica tambalea por esas acusaciones y pone en cuestión la figura del papa, ya que Francisco es de esa orden sacerdotal.
Después de tantos ruidos sobre el asunto, el papa Francisco, pedio a las denunciantes presentar acusaciones oficiales contra el cura esloveno. Se habla de más de 30 mujeres violadas siguiendo el mismo modus operandi.
La comunidad de los jesuitas ha presentado de forma pública, en 2021, su indignación sobre las denuncias y han reconocido de forma pública algunos delitos cometidos por dicho cura, que fue declarado excomulgado en mayo de 2020 y «perdonado» meses después por la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano tras ser arrepentido. Tales decisiones fueron posibles ya que sus compañeros componen la institución, tal es el caso del fiscal contra abusos sexuales, un jesuita y otro que vivía con el acusado en el mismo convento.
Fuentes: CDI CP



