OPINIÓN

‎El dinero no lo es todo, pero sin él casi nada es posible

Por: Asunción María, estudiante finalista de la carrera de Periodismo en la UNGE

‎‎En todas las sociedades del mundo, el dinero ocupa un lugar central en la vida de las personas. Aunque existen valores superiores como la fe, la salud, la familia y los principios éticos, resulta difícil negar que los recursos económicos son indispensables para satisfacer gran parte de nuestras necesidades diarias. Por ello, puede afirmarse que el dinero no lo es todo, pero sin él casi nada es posible.

‎‎Desde el nacimiento hasta la vejez, gran parte de las actividades humanas requieren recursos financieros. La alimentación, la educación, la vivienda, el transporte, la atención médica y el acceso a múltiples oportunidades dependen, en mayor o menor medida, de la capacidad económica de cada individuo. En consecuencia, el dinero se convierte en una herramienta esencial para el bienestar y el desarrollo de las personas.

‎‎A menudo se dice que el dinero no compra la felicidad. Esta afirmación puede ser cierta en términos absolutos, ya que el bienestar emocional depende de muchos factores. Sin embargo, también es verdad que disponer de recursos económicos facilita el acceso a condiciones de vida más dignas y reduce preocupaciones relacionadas con las necesidades básicas. El dinero no garantiza la felicidad, pero sí puede contribuir significativamente a crear las condiciones necesarias para alcanzarla.

‎‎Cuando una persona cuenta con estabilidad financiera, tiene mayores posibilidades de planificar su futuro, emprender proyectos, invertir en su formación y mejorar su calidad de vida. Las finanzas permiten construir viviendas, crear empresas, generar empleo y fomentar el progreso económico y social. En este sentido, el dinero no debe verse únicamente como un medio de intercambio, sino también como una herramienta de transformación y desarrollo.

‎Para conocer distintas perspectivas sobre este tema, varios estudiantes finalistas de Periodismo de la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial compartieron sus opiniones. Hilario Nsue Eyene considera que el dinero desempeña un papel fundamental en la vida moderna porque permite satisfacer necesidades esenciales. Según explica, actividades tan importantes como estudiar, viajar, recibir atención médica o emprender un proyecto personal requieren recursos económicos. Por ello, sostiene que el dinero ocupa un lugar prioritario en la vida cotidiana de las personas.

‎‎Por su parte, Silvia Teresa Adá destaca que los estudiantes dependen en gran medida de los recursos financieros para desarrollar sus actividades académicas. Los gastos relacionados con el transporte, los materiales de estudio, las copias y otros servicios hacen que el dinero sea una herramienta indispensable para avanzar en la formación profesional. No obstante, subraya que la salud sigue siendo un elemento esencial, ya que sin ella sería imposible trabajar y disfrutar de los beneficios que proporcionan los recursos económicos.

‎‎Asimismo, Antonio Ebang Obama afirma que el dinero representa una oportunidad para mejorar las condiciones de vida. Desde su experiencia personal, considera que los recursos financieros permiten acceder a nuevas posibilidades y alcanzar metas que, de otro modo, serían difíciles de conseguir. Aunque reconoce que existen valores más importantes que el dinero, sostiene que este es un instrumento decisivo para satisfacer necesidades y generar bienestar.

‎‎Sin embargo, es importante evitar caer en la idea de que el dinero puede resolver todos los problemas de la existencia humana. Existen situaciones en las que el amor, la salud, la solidaridad, la amistad o la fe tienen un valor imposible de cuantificar económicamente. Ninguna fortuna puede devolver el tiempo perdido, sustituir los afectos verdaderos o evitar la realidad inevitable de la muerte. Por ello, el dinero debe entenderse como un medio y no como un fin en sí mismo.

‎‎Aun así, la ausencia de recursos económicos suele generar dificultades que afectan directamente a la calidad de vida de las personas. La imposibilidad de cubrir necesidades básicas provoca incertidumbre, estrés y preocupación. Por el contrario, una adecuada planificación financiera permite afrontar desafíos, aprovechar oportunidades y construir un futuro más estable.

‎‎La relación entre el ser humano y el dinero ha sido una constante a lo largo de la historia. Las personas crean riqueza, administran recursos y utilizan el dinero para alcanzar objetivos individuales y colectivos. De esta interacción surge una realidad evidente: el dinero es una herramienta poderosa que, bien utilizada, puede contribuir al desarrollo humano y al progreso social.

‎‎En definitiva, el dinero no lo es todo, pero su importancia en la vida moderna es incuestionable. Constituye un instrumento fundamental para satisfacer necesidades, impulsar proyectos y mejorar las condiciones de vida. Aunque existen valores superiores que deben orientar nuestras acciones, no puede ignorarse que los recursos económicos son un factor determinante en la construcción del bienestar personal y colectivo. Por ello, más que idolatrar el dinero o despreciarlo, lo verdaderamente importante es aprender a administrarlo con responsabilidad, inteligencia y sentido humano.

Asunción María, estudiante finalista de la carrera de Periodismo en la UNGE

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