Día Internacional de la Libertad de Prensa (3 de Mayo)

  • UNGE alza la voz por la libertad de prensa: “Informar en un mundo desafiante” en la era de la Inteligencia Artificial

    MALABO, 2 MAY (OCHIRANOTICIAS) – Con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial (UNGE), a través de su Facultad de Información y Filología Lingüística, organizó una jornada conmemorativa marcada por reflexiones profundas sobre el papel del periodismo en tiempos de transformación tecnológica y desafíos globales.

    Durante el acto, al que asistieron altas autoridades políticas, académicas, miembros de la comunidad universitaria y profesionales de la comunicación, se destacó la importancia de la prensa como motor de transparencia y desarrollo social. En un emotivo discurso de apertura llevado acabo por el Rector Magnífico Filiberto Ntutumu Nguema Nchama, quién agradeció la presencia de los asistentes a pesar de sus múltiples responsabilidades, resaltando la trascendencia del compromiso colectivo con la libertad de expresión.

    “El nuevo panorama social, económico y político exige periodistas críticos, polivalentes y profundamente éticos”, remarcó el Rector. Hizo énfasis en que el periodismo moderno debe adaptarse al impacto creciente de la Inteligencia Artificial, las redes sociales, y las plataformas digitales, herramientas que redefinen el acceso, procesamiento y difusión de la información.

    Ntutumu Nguema Nchama reafirmó su compromiso con una formación integral, que dote a los estudiantes de la UNGE de competencias técnicas, críticas y éticas para afrontar los retos del presente y del futuro. “Informar, formar y entretener con rigor, objetividad y responsabilidad” fue uno de los llamados clave del evento.

    La libertad de prensa, amparada por el artículo 13 de la Ley Fundamental y la Ley Nº 13/1992 de Prensa e Imprenta, fue reconocida como un derecho fundamental pero aún frágil, amenazado por prácticas que silencian o marginan voces necesarias para el debate público.

    Finalmente, el Rector Magnífico subrayó que los periodistas del siglo XXI deben ser más que informadores: verdaderos investigadores e innovadores comprometidos con una ciudadanía informada, crítica y participativa.

     

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  • EL desafío de la prensa, recuperar la confianza de los ciudadanos

    Dada la naturaleza de nuestra profesión, no siempre resulta fácil reflexionar sobre el rol al que estamos llamados a desempeñar, más aún en unos momentos como los que atravesamos en que la profesión del periodista se ve tambaleada, es decir, donde se nos presenta un gran desafío, cual es, recuperar la confianza y la credibilidad de la sociedad humana que estamos llamados a servir.

    Algunos estarán de acuerdo conmigo cuando sostengo que la irrupción de las nuevas tecnologías que ha dado nacimiento al periodismo digital, y si a esto le acompañamos las redes sociales que facilitan la rápida difusión de la información, podría con facilidad decir que ya no se necesita del periodista profesional, o dicho de otra forma, las circunstancias actuales nos hacen replantear la pregunta de quién es en realidad periodista en este mundo en el que cualquier ciudadano puede publicar y difundir una información que sea absorbida por un número considerable de personas. Entonces nos preguntamos otra vez: ¿y qué haría aquél que dice ser periodista profesional? O,¿qué exigencias se le presentan?

    Si hoy en día se sigue hablando de las secuelas de la crisis sanitaria provocada por la pandemia de la Covid 19, y consecuentemente de la crisis económica, nosotros, los periodistas, comunicadores debemos hablar de la crisis del periodismo, la crisis de la decadencia de la credibilidad de nuestra profesión, cosa que debe preocuparnos, al mismo tiempo que deba ser para nosotros la prioridad de recuperar nuestra sana imagen que estamos llamados a proyectar.

    Ciertamente, en los últimos años, principalmente el desarrollo del internet y la frecuente utilización de las redes sociales, los debates y discusiones en torno a la crisis del periodismo se han intensificado. Estos debates nos necesitan a los periodistas, a los políticos, a los empresarios, a los responsables de los medios de comunicación, a los ciudadanos, etc.

    Las causas de la crisis del periodismo varían de acuerdo al sector que se pronuncie, de allí que existan diversas explicaciones a la situación por la que atraviesa el periodismo contemporáneo. La más destacada y preocupante es la falta de credibilidad.

    Recordemos las palabras del célebre periodista polaco Ryschard Kapuscinski, quien afirmaba que, cualquier medio de comunicación social que no sea creíble o haya perdido la credibilidad, no tiene razón de ser o de existir. Ahora bien, debemos hacernos la pregunta, aprovechando esta ocasión, los medios de comunicación para los que trabajamos, ¿hasta qué punto son socialmente creíbles? No tratemos de dar una respuesta fácil y vaga, so pretexto de que queremos quedarnos bien.

    Es una cuestión bastante seria, que ha llevado a muchos ciudadanos a emprender sus iniciativas, les han llevado a dar más valor de las informaciones que corren por las redes sociales que aquellas que aparecen por los medios de comunicación convencionales.

    En medio de esta crisis del periodismo, se han escuchado voces que sostiene que el periodismo ya no es imprescindible. En fin, las causas de la crisis del periodismo son múltiples y variadas. Sin embargo, pese a que muchos tienen algo que decir sobre el momento actual, pocos se detienen a analizar que el periodismo es un campo en el que muchos factores han desafiado nuestra profesión. 

    La particularidad del momento actual radica en señalar que la digitalización, el internet y las redes sociales virtuales han generado la crisis que se vive en este momento en el periodismo.

    Recordemos que el periodismo será siempre un campo en constante transformación. ¿Eso significa que el internet, las redes sociales sean cosas malas para el periodismo? La respuesta es no. Recordemos que nuestra profesión encontró en internet este ingrediente aliciente de poder llegar al mayor número posible en un tiempo récord. No sólo eso, producir más y mejor contenido y estimular la participación de las audiencias, todo lo cual derivaría en una esfera pública mucho más amplia y diversa.Por ejemplo, el hecho de que se pudiera difundir información de forma rápida, tampoco ha generado mayores ingresos a las empresas periodísticas.

    Es por eso que analizar esta crisis del periodismo y los desafíos del periodista a día de hoy, requiere de una exploración amplia y minuciosa de sus causas causas fundamentales que nos han llevado a la falta de credibilidad.

    Todo eso se deduce en que el periodismo como campo profesional requiere una constante vigilancia de sus prácticas y valores.

    Para ello es responsabilidad nuestra como periodistas hacernos las siguientes preguntas: ¿Qué estamos haciendo? ¿Para quiénes trabajamos? ¿tenemos aún en cuenta el sentido de responsabilidad social al que estamos llamados?¿qué hemos hecho cuando nos hemos dado cuenta de que las sociedades ya miran hacia otro lado en búsqueda de información que en realidad deberíamos ofrecerle? ¿somos conscientes de la gravedad de la situación? ¿Aún tenemos claro los principios éticos dictados por Walter Williams en El Credo de la profesión periodística? 

     

    Todas esas preguntas, sólo pueden encontrar su respuesta en la ética periodística. La falta de credibilidad que hemos sufrido desde los medios de comunicación, se debe llana y sencillamente porque le hemos dado la espalda a la ética periodística. No nos olvidemos que la deontología periodística está íntimamente ligada al periodismo de calidad. Eso quiere decir que el periodismo ético es ahora más importante que nunca, tanto para nosotros los profesionales, de la misma forma para los ciudadanos que se esfuerzan por obtener una información segura y fiable frente al ruido que se mete.

    Recordemos que las informaciones falsas, la propaganda política y empresarial y los abusos vergonzosos observados suponen una amenaza y un desafío para nosotros. Podemos recobrar la confianza perdida sólo si recordamos que, ante cualquier desafío, todo periodista, digno de este nombre debe ser consciente de que nuestra profesión tiene un compromiso con la sociedad, con la verdad y que, por lo tanto, es un estilo de vida.

    Sólo cuando volvamos a las normas éticas, profundicemos las informaciones, sirvamos desde la verdad, conseguiremos recuperar la credibilidad. Y consecuentemente habremos ayudado a los ciudadanos a entender que el ejercicio del periodismo va mucho más allá de escribir cualquier cosa por internet y publicarlo, de emitir cualquier información basura por la televisión o radio, sin tener en cuenta ni las más mínima normas éticas.

    El desafío nos hace volver a la ética periodística.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • NO PUEDE HABER LIBERTAD DE PRENSA SI LOS PERIODISTAS EJERCEN SU PROFESIÓN EN UN ENTORNO DE TEMOR Y CORRUPCIÓN

    Creo y doy por hecho que los seres humanos tenemos «libre albedrío». Eso significa, la facultad de tomar decisiones a nuestro parecer. Lo de las consecuencias por nuestros actos y/o pensamientos, es otra cosa al libre albedrío.

    En base a esta libertad individual, el artículo 19 de la Declaración Universidad de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas de 1948 que establece: » todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, y el de difundirlas sin limitación de fronteras por cualquier medio de expresión»

    En 1993 la Asamblea General de las Naciones Unidas instauró el 3 de mayo como Día Mundial de la Libertad de Prensa, al reconocer que una prensa libre, pluralista e independiente; es un componente esencial de toda sociedad democrática y que, sin debate de ideas ni diversidad de perspectivas, la democracia es solo una sombra de sí misma. Como periodista, es mi derecho decir lo que pienso, denunciar las injusticias y la reivindicación para un mundo cada vez más justo, libre y mejor. Es por ello que no puedo callar cuando descubro, investigo y compruebo acciones de personas en cualquier actividad pública o privada que afecten el bienestar, los derechos y la libertad de otros.

    La libertad de expresión es la base de todos los derechos humanos, la raíz de la naturaleza y la madre de la verdad; prohibir la diversidad de perspectivas o de opiniones, genera un entorno «homogéneo» de información hacia la ciudadanía.

    El delicado estado de la libertad de expresión y de prensa de muchos países africanos, pone en tela de juicio el grado de democracia que hay en el continente africano. La libertad de prensa, es el derecho de decir la verdad; sin la libertad de prensa y de expresión no hay democracia, porque la democracia requiere una ciudadanía informada.

    En mi reflexión como periodista sobre la libertad de prensa en los países africanos, tristemente la prensa libre sigue bajo amenaza en África, entre asesinatos, arrestos, agresiones por parte de las autoridades estatales y actores no estatales contra los periodistas. Lo que se ha experimentado en los últimos años, en lo que respecta a la libertad periodística y de los medios de comunicación, solo puede describirse como un periodo oscuro. Por eso, en opinión de Mariano Nguema Esono Medjá, humilde periodista y Diplomático en busca de la verdad afirma sonrientemente que «No hay razón para el 3 de mayo mientras…todo sigue igual». En un Estado Verdaderamente libre, el pensamiento y la palabra deben ser libres.

    La libertad de prensa es la piedra angular para fortalecer la democracia y promover la pluralidad de voces. El respeto a la libertad, sin temor ni interferencias indebidas, es esencial en una sociedad abierta y justa, en la que se puede acceder a la justicia y disfrutar de los derechos humanos.

    Sin un debate de ideas, sin hechos comprobados y sin diversidad de perspectivas, la democracia es solo una sombra de sí misma.

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